
El G.P. de Europa valenciano no ha disfrutado de desmasiada suerte que digamos. Inaugurado como tal la temporada más sosa que recuerdo, sí aquella en la que Lewis Hamilton le endosó un miserable punto de ventaja a Felipe Massa para calzarse el campeonato, para colmo de males fue situado espacialmente a finales de agosto, como de relleno, en mitad de la canícula veraniega, cuando hasta el tato estaba remojándose los michelines en la playa, cometiendo además sacrilegio sobre la tradición que situaba al G.P. de Europa en ambientes más primaverales y floridos, salvo en 2007, que apareció en julio como por arte de magia, aunque llovió, como no podía ser de otra manera tratándose del circuito de Nürburgring.
En 2009, de nuevo posicionado en la arista más caliente de agosto, tampoco hubo mucho que hacer porque andaban sueltos los dos galgos de la Brawn GP con su DD, y claro está, la victoria se la llevó uno de ellos, concretamente el de Barrichello, quien alcanzaba el octavo triunfo para la escudería británica en las once carreras disputadas.
2010 no fue mejor, pero para aquel entonces alguien había comprendido que tanto calor no era bueno ni para el Gran Premio ni para los sufridos aficionados, ni por supuesto para el share. Sí, el G.P. de Europa había sido trasladado a finales de junio, pero lamentablemente seguía habiendo galgos aunque habían cambiado de collar y de color. Total, que Vettel ganaba la carrera sin contemplaciones, aunque cupieron dudas al respecto a cuenta de un Safety Car dispuesto a la manera de Charlie Whiting, que Lewis Hamilton se saltó a la torera mientras Alonso se rumiaba los nudillos.
Murphy existe, no sé si lo sabíais, de tal manera que aparecía en 2011 para ofrecernos de nuevo un espectáculo de los que hacen época. Entre que el 150 Italia no iba como debía, entre que pendía como la espada de Damocles el asunto de los escapes sopladores que iban a ser erradicados en Silverstone, ganó de nuevo Sebastian, consiguiendo su sexta victoria en las ocho carreras disputadas…
No me extiendo. A los que dicen que el G.P. de Europa es un coñazo, me gustaría recordarles que las cuatro temporadas pasadas también lo han sido, y que salvando la de 2010, que recuperó su alegría natural a partir de Alemania (Hockenheim, a finales de julio), Valencia no ha podido aportar nada que no albergara en sus entrañas la sesión correspondiente: tedio en una temporada monstruosa (2008); dominio de Brawn en una temporada gobernada por Brawn (2009); algo de salsa en una temporada más equilibrada que las anteriores (2010); y tedio de nuevo en una temporada dominada por los escapes sopladores y Red Bull (2011).
Es lo que tiene estar en medio de la nada donde apenas se juega nada (la reiteración creo que resulta aceptable), pero este año y por fortuna, el G.P. de Europa supone el necesario punto de inflexión que tienen que aprovechar Hamilton, Alonso y Vettel si quieren llegar vivos a septiembre. Que no se pueden permitir el lujo de desaprovechar McLaren, Ferrari o Red Bull. Hay más igualdad mecánica y aerodinámica, más equidad entre máquinas y entre pilotos. Y además están las Pirelli, esa especie de toros de rodeo a los que todavía hoy es necesario dominar porque no hay nadie que los entienda, y que a partir de Silverstone y si nadie lo remedia, pueden transmutarse en unos magníficos ejemplares de mansos de sanfermines…
Honestamente creo que este domingo hay carrera, porque por primera vez, en la ciudad de Valencia hay auténticos ingredientes y no una pantomima con la que incluso yo me divertía.
Os leo.
22 de mayo de 2013
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