Estos días aparecía un anuncio en una web inmobiliaria canadiense (Century21.ca). Según reza el anuncio, esta puede ser la oportunidad de tu vida, lo cual a priori podría parecer una exageración muy común en cualquier anuncio que se precie de serlo. Imagina adquirir un terreno de 20.000 metros cuadrados, con un taller, un centro de chapa y pintura y, lo que es aún más interesante, 340 clásicos aparcados en una explanada. ¿Estamos ante un auténtico chollo, o mera chatarra?
Desde el punto de vista de un negocio, sería difícil dar una respuesta a esta pregunta. La suma del terreno, y los vehículos, tal vez justifique los 1,45 millones de dólares que piden por ambos. En la explanada y los talleres se aprecian piezas en muy buen estado, las menos; piezas que necesitan una restauración; y piezas que probablemente no tengan más salida que su achatarramiento, o en casos muy puntuales, una restauración tan profunda como costosa, que a priori parecen la mayoría.
Lo que está claro es que habría mucho trabajo por delante para poner en circulación muchos de los automóviles que aquí se ven aparcados.
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Sin ir más lejos, y aunque este parezca el típico desguace de una pequeña localidad canadiense, para su propietario jamás fue un negocio. Y por ello no apela a que aquel que quiera adquirir su propiedad piense en ella como un negocio. Tal y como contaba en Driving.ca, Mike Hall se dedicó profesionalmente al mantenimiento de los riscos que rodean las carreteras, a evitar que una inmensa roca pudiera desprenderse en una autopista y provocar un accidente. Por su trabajo, ganaba bastante dinero, aunque pasaba 10 meses al año fuera de casa. De ahí que los dos meses restantes los dedicase a una de sus pasiones, acumular clásicos y trabajar en su restauración.
Una pasión que ahora espera sea la que anime a que un posible comprador le tome el relevo. Y sin duda es una gran oportunidad para ello. O para saciar el síndrome de acumular automóviles.
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