El reciclaje de coches estuvo amañado durante años. Más de quince años realmente, hasta que Mercedes-Benz avisó a Bruselas y la Comisión Europea se puso a investigar. Ahora se han anunciado las consecuencias: 458 millones de euros de multas a los fabricantes que participaron en este cártel, y a la ACEA por facilitarlo.
Según la Directiva 2000/53/CE, el último propietario de un vehículo tiene derecho a deshacerse de él gratuitamente a través de un desguace y, en caso necesario, los fabricantes de automóviles están obligados a asumir los costes. Sin embargo, durante más de quince años, no fue así.
La Comisión Europea descubrió la existencia de una infracción continuada, desde el 29 de mayo de 2002 hasta el 4 de septiembre de 2017, en la cual 16 fabricantes de coches «celebraron acuerdos anticompetitivos» y acordaron no pagar a los desguazadores por el procesamiento de los vehículos al final de su vida útil.
Según la investigación de la Comisión, los 16 fabricantes implicados acordaron no pagar a las empresas de desguace porque consideraron el reciclaje un negocio suficientemente rentable por sí solo. Era una práctica coordinada entre los fabricantes de coches y las empresas de desguace, en la que llegaron a compartir «información comercialmente sensible» sobre los acuerdos individuales que cada fabricante tenía con sus desguazadores.
Además, también acordaron no informar sobre la cantidad de materiales que se pueden recuperar y reutilizar al final de la vida útil de los vehículos viejos, ni sobre la cantidad de materiales reciclados que se utilizaba en los nuevos. Algo que es obligatorio hacer, según la directiva europea. El objetivo era evitar que los consumidores tomaran una decisión de compra en base al nivel de reciclabilidad del vehículo. De esta manera, los fabricantes podían saltarse los límites que exige la ley.
Mercedes se libra de las multas, el resto no
La Comisión Europea ha acabado multando a 15 fabricantes por participar «en un cártel de larga duración» y a la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) por facilitar el cártel. Según Bruselas, la ACEA organizó reuniones y facilitó el contacto entre los fabricantes involucrados.
La mayor sanción es para Volkswagen, con una multa de 127,7 millones de euros. La segunda multa más alta se la lleva Renault/Nissan, con 81,5 millones de euros, seguidos por Stellantis con 74,9 millones. Ford ha sido multada con 41,5 millones y BMW y Opel con 24,5 millones cada una. La multa de Mercedes-Benz habría ascendido a 35 millones, pero ha sido indultada porque ser quien informó a Bruselas de estas prácticas ilegales.
Para fijar las multas, la Comisión Europea ha tenido en cuenta el número de coches involucrados en la infracción, la naturaleza de la infracción, su alcance geográfico y el tiempo durante el cual cada fabricante participó en la práctica ilegal (no fue igual en todos los casos). También si los fabricantes han colaborado o no con la investigación.
Por ejemplo, en los casi 75 millones de multa a Stellantis va incluida una reducción por cooperar en la investigación. Mitsubishi y Ford también tienen descuento por cooperar y a Renault le redujeron la multa porque demostró que pidió mantenerse fuera del acuerdo para no anunciar el uso de materiales reciclados en vehículos nuevos. A todos los implicados se les ha aplicado una reducción del 10%, ya que todos reconocieron su participación en el cártel y su responsabilidad.
Fuente: Comisión Europea